RC Strasbourg, fútbol en una región con alma

Alsacia es una región particular. O lo era, porque desde hace poco más de un año se unió a otras dos para formar el Gran Este, ahora la cuarta región más grande de Francia. Cambios, esa es la palabra que describe a esta histórica región. Con casi 2 millones de habitantes, esta pintoresca zona fronteriza con Alemania ha sido objeto de múltiples luchas territoriales.

Pero Alsacia sigue siendo una región histórica y cultural de gran importancia. Su capital, Estrasburgo, es el centro neurálgico de la zona. Con más de 700.000 habitantes destaca por su imponente Catedral, por los miles de estudiantes que pueblan sus calles, y por ser sede de varias instituciones europeas, como el Parlamento. Y hasta hace unos años, por su equipo de fútbol, el Racing Club de Strasbourg Alsace.

Pero empecemos por el principio. Muchos, especialmente los estudiantes, tendrán en mente a la región de Alsacia por la Segunda Guerra Mundial, cuando al término de ésta pasó a ser territorio francés junto a la región de Lorena. Pero no es el primer cambio. A finales del siglo XIX aparecen las primeras referencias de esta región. Y en ellas se empieza a ver la importancia capital que el Rin tiene sobre ellas. Rin, río que circula principalmente por la vecina Alemania. Con ésta han sido las principales disputas. 

A finales del sigo XIX, antes de que existiera la actual Alemania, se produjo una de las primeras, dentro del marco de la guerra franco-prusiana. Tras la victoria de los teutones éstas se anexionaron al Imperio Alemán, formando el Territorio Imperial de Alsacia y Lorena. Esto duró hasta el final de la I Guerra Mundial, cuando fueron restituidos a Francia tras la firma del Tratado de Versalles. 

Fue con otra guerra, con la II Guerra Mundial, cuando volvieron a anexionarse a Alemania. Todo ello de forma sangrienta, con miles de personas siendo encarceladas en los campos de Schirmeck y Struthof-Natzweiler. Con el final de la guerra y la rendición Nazi, ésta volvió a ser parte de Francia. Fruto de la reanexión también se llevó a cabo una importante purga.

Este baile de estados ha dotado de una personalidad especial a una región especial. En ella el francés es la lengua oficial, aunque el alemán también tiene una presencia importante, llegando a impartirse en las escuelas.  También se habla el alsaciano, una lengua de la familia del Alemán que pese a que es hablada por casi la mitad de la población de la región aun no cuenta con reconocimiento oficial. La religión, con casi un 20% de la población de creencia luterana es otra prueba de la amalgama de sentimientos que forman esta región.

Un histórico en horas bajas

El deporte también tiene un importante papel en la construcción de la identidad regional. Si bien el alsaciano más ilustre es el múltiple campeón del mundo de rallies Sebastien Loeb, en Alsacia también nació Arsene Wenger, entrenador del Arsenal desde hace más de 20 años.

En la capital de la región juega el Racing Club de Strasbourg Alsace. Fundado en 1906, tiene una extensa historia a sus espaldas. En ese año, Estrasburgo era alemana. Por eso, su nombre original era FC Neudorf, denominación que mantuvo hasta el año 1919, cuando, a volver a ser Estrasburgo francesa, adoptó el Racing club de Strasbourg.

Es uno de los seis clubes del país que ha ganado los tres torneos principales del país: la liga, en 1979; la Copa de la Liga, en 1997 y 2005; y la Copa de Francia, en 1951, 1966 y 2001. Además, es el undécimo club con más partidos en la primera división del fútbol francés, con un total de 2016, repartidos en 56 temporadas. Pero todo eso queda ya lejos.

La caída comenzó a mediados de la década pasada. En la temporada 2005/2006 descendieron a la Ligue 2. Terminaron penúltimos, sumando 29 puntos. En segunda celebraron su centenario con la leyenda Jean-Pierre Papin en el banquillo y el empresario Philippe Ginestet en la presidencia desde hace menos de un año. Ginestet había peleado por la presidencia meses antes con Alain Afflelou. Sí, es famoso empresario del mundo de la óptica. En España es conocido por las gafas, pero es todo un apasionado de fútbol, habiendo sido directivo de varios clubes, entre ellos el Girondins de Burdeos, del que llegó a ser presidente.

En esa temporada del centenario consiguieron el ascenso a la Ligue 1. Pero no duró mucho, pues al término de la temporada, con Jean-Marc Furlan en el banquillo, volvieron a segunda. Papin había dimitido antes del comienzo de la temporada por discrepancias con la directiva. En segunda otra vez volvieron a plantearse el objetivo de ascender, y llegaron a la última jornada en un duelo decisivo frente al Montpellier. El Strasbourg era segundo, a dos puntos del Montpellier, tercero. Si el Montpellier vencía superaba a los alsacianos y los dejaba dependiendo de Boulogne, que recibía a un Amiens que se jugaba el descenso. Si el Strasbourg ganaba, volvía a la Ligue 1. Un horrible comienzo de partido, con dos goles encajados en veinte minutos, además la cómoda victoria del Boulogne, les condenaba a seguir un año más en Ligue 2. Éste fue el comienzo del fin.

Ginestet dejaba de ser presidente, aunque mantenía la mayoría de las acciones. El veterano Gilbert Gress era contratado como entrenador del club, pero sólo dos partidos después, tras unas duras críticas al dueño, éste fue destituido. Gress, nacido en Estrasburgo, es el decimocuarto jugador con más partidos en la historia del club. El equipo, fruto de la mala situación extradeportiva, comienza mal la temporada, no logrando la victoria hasta la jornada 10. Al término de la primera vuelta el equipo estaba en descenso a dos puntos de la salvación. Consiguió levantar el vuelo ligeramente, pero una derrota en la última jornada contra el Châteauroux, rival directo, les condenaba al descenso. Abandonaban las dos primeras del fútbol francés por primera vez en su historia.

En su primera temporada del foco se quedan a las puertas del ascenso, terminando cuartos. Los problemas extradeportivos terminan haciendo que el equipo sea descendido administrativamente. Entonces se ven obligados a refundarse y a comenzar otra vez en quinta división. Más de cien años de historia estaban cerca de caer en el olvido.

El renacer

Empezaban la temporada 2011/2012 en la CFA 2, quinta categoría del fútbol francés. En su primer año después de la refundación lograron cómodamente el ascenso, quedando campeones de su grupo y sumando 100 puntos, con sólo dos derrotas en 30 duelos. Aunque la puntuación tiene trampa, pues en esta categoría se suman cuatro puntos por victoria, dos por empate y uno por derrota. Al término de la temporada el club cambiaba el nombre por el actual Racing Club Strasbourg Alsace.

En su segunda temporada, ahora en la CFA, volvieron a conseguir el ascenso, aunque esta vez empatados a puntos con el segundo clasificado. Sólo la diferencia de goles en los duelos directos les permitió el ascenso directo. Conseguían volver al fútbol profesional. Dos ascensos en dos temporadas con Marc Keller en la presidencia. Keller, nacido en la cercana localidad de Colmar, fue un importante jugador del club en la década de los noventa, en la que logró casi 50 goles con el equipo. Antes, entre 2001 y 2006, había sido director deportivo de la entidad. François Keller, su hermano, es el entrenador del equipo en ambos ascensos.

En su vuelta al profesionalismo, en la temporada 2013/2014 terminan 16º, en posiciones de descenso, pero la renuncia del Carquefou y la expulsión del Luzenac les permiten mantener la categoría. No se repite el sufrimiento en la temporada siguiente, e incluso se quedan a las puertas del ascenso. Conseguirían ese ansiado ascenso al término de la temporada siguiente, la pasada temporada, acabando el curso en primera posición. Cinco años después de su descenso a las catacumbas del fútbol volvían a segunda.

Esta temporada, a sólo siete jornadas para el final, el RC Strasbourg es segundo en la clasificación, puesto que da el ascenso directo a la Ligue 1. A tres puntos del líder, empatado a puntos con el tercero, y a dos puntos del cuarto, sueñan con volver a hacerse un hueco en el fútbol profesional. 

Keller sigue en la presidencia y es Thierry Laurey, que consiguió el histórico ascenso a Ligue 1 con el Gazelec Ajaccio, el que se sienta en el banquillo. El marroquí Khalid Boutaïb, ex del propio Gazelec, es clave en esa buena temporada gracias a 15 goles en liga. El guardameta Oukidja, los centrales Seka y Salmier, los centrocampistas Liénard y Grimm o el delantero Bahoken, todos ellos en el equipo desde el primer año en tercera, son piezas importantes en el equipo. El joven belga Guillaume o el talentoso Nogueira, con más de 100 partidos de experiencia en Ligue 1, redondean una plantilla que sueña con todo.

Alsacia late con fuerza. Su gente, su historia y su cultura son de una pasta especial. Ahora el Strasbourg, otro club de una pasta especial, quiere volver a latir con fuerza. Y va por el buen camino.

Fotografía de portada: RC Strasbourg

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